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Colin Farrell dice: “Harry tiene un comportamiento violento y agresivo, pero al ser Ralph quien lo interpreta, es capaz de mostrar todos los matices que Martin dio al personaje, además de ser muy gracioso”.
Ralph Fiennes, hablando de su personaje, explica: “Harry ha mandado a esos dos hombres a Brujas como parte de una venganza. Su intención es cuadrar las cuentas morales de su mundo, un mundo muy violento”.
Martin McDonagh añade: “Para encarnar a Harry quería a un actor que no hubiera interpretado cien veces el papel arquetípico del gánster londinense de clase trabajadora. Quería que fuera un muy buen actor capaz de ofrecer algo más amplio y sorprendente. Pero hasta verle en el papel no descubrí lo aterrador que puede llegar a ser Ralph”.
Graham Broadbent está de acuerdo: “La interpretación de Ralph no sólo deja al descubierto a un escalofriante psicópata, sino también a su código de honor. Ralph se lo pasó muy bien con los diálogos que le había escrito Martin y también buscando un acento particular para su personaje”.
Hablando de su personaje, Clémence Poésy dice: “Me parece que Chloë es el único aspecto positivo en la vida de Ray. Hay una chispa entre los dos y Ray se da cuenta de que quizá ahí haya algo, alguien para quien vivir”.
“Cuando leí el guión”, añade, “fue como entrar en el universo de Martin. Contenía cosas que nunca había oído ni visto, y me apetecía ser parte de todo aquello, aunque sólo fuera un papel pequeño. Disfruté mucho en la primera lectura con los otros actores. Luego, durante el rodaje, Martin demostró tener un gran sentido del humor. Me hizo sentir que creaba algo”.
“No sólo es un herrero de las palabras”, dice el diseñador de producción Michael Carlin. “Es un realizador de los pies a la cabeza. Dicen que sus obras de teatro son muy cinematográficas. Vio Escondidos en Brujas en su cabeza; sabía perfectamente lo que quería para la pantalla”.
Colin Farrell añade: “No sólo se trata de los diálogos, había estudiado la acción, los movimientos de los personajes, sobre todo del mío. Tiene una gran comprensión del espacio. Además, como director, Martin es generoso. Parece disfrutar con todo el proceso de creación de una película”.
Jordan Prentice, que interpreta al actor de la película dentro de la película, dice, hablando de su personaje: “Jimmy aumenta el inevitable surrealismo del lugar y de la estancia de Ray y Ken. Es un ser enojado, descontento. Me encantaron las escenas en las que explica sus extrañas teorías. Fue un papel enriquecedor y una gran oportunidad, dada la riqueza del guión de Martin, para explorar un personaje. Martin es un hombre creativo, afectuoso, con el suficiente toque de locura para caerme bien. Le veo en muchos de sus personajes...”
Thekla Reuten, que interpreta a Marie, la embarazada dueña del hotel, dice: “Marie representa la bondad en medio de tanta oscuridad. Lo que más me gustó de la historia, además de ser tan divertida y estar tan bien escrita, es que los personajes empiezan a sentir los efectos de toda la violencia que han perpetrado. No como en otras películas donde todo parece genial. Eso sí, es un auténtico contraste ver a hombres empuñando pistolas correr por las preciosas calles de la ciudad...”
“He visto algunas de las obras de Martin traducidas y representadas en Holanda”, sigue diciendo. “Martin, en su calidad de realizador, ha sido capaz de vigilarlo todo y a todos sin perder la concentración. Para una actriz es muy fácil comunicarse con un director que piensa como un dramaturgo, y Martin es uno de ellos”.
Basándose en su experiencia teatral, Martin McDonagh reunió al reparto con tres semanas de antelación para los ensayos.
El director y guionista explica que “Colin y Brendan habían coincidido en varias ocasiones, pero nunca habían trabajado juntos aunque, por lo que tengo entendido, siempre habían querido hacerlo. Además de llevarse realmente bien durante los ensayos, el respeto mutuo era increíble”.
Para Brendan Gleeson, las semanas de ensayo fueron “un regalo. A veces tenía la impresión de que hubiera debido comprar una entrada para ver a un actor como Colin. Me enorgullece que sea un joven actor irlandés. Martin y él están hechos para trabajar juntos. Estudiamos el texto a fondo para tenerlo todo perfectamente preparado cuando empezase el rodaje”.
Martin McDonagh añade: “En general, durante los ensayos, analizábamos todos los aspectos de la historia y las relaciones de los personajes para saber por qué decían o hacían algo. Parece simple, pero es sorprendente lo que ayuda a todo el mundo, incluso a mí”.
Clémence Poésy estaba entusiasmada con los ensayos: “Fueron un auténtico lujo para nosotros, pero eran muy importantes para Martin. Nos dio el tiempo suficiente para conocernos. Vi cómo Colin prepara el personaje antes de llegar al rodaje. Intenta conocerlo a fondo para poder entrar instintivamente en las escenas”.
Jérémie Rénier, que encarna a Eirik, el potencialmente peligroso ex novio de Chloë, añade: “Colin se basa en el instinto, como un animal. Martin es muy preciso. Los ensayos me ayudaron mucho porque era mi primer papel con tantos diálogos en inglés. Para mí fue una auténtica oportunidad. Además, soy de Bruselas y no tuve que desplazarme mucho. Esta película no sólo es buena para Brujas, sino para la industria cinematográfica belga”.
Contando con la total cooperación de Brujas, gracias al apoyo del burgomaestre Patrick Moenaert, y con cientos de extras contratados en la ciudad, el rodaje empezó a principios de febrero de 2007 y duró dos meses. Ya se habían filmado un par de películas en la ciudad (por ejemplo, Historia de una monja, de Fred Zinnemann, con Audrey Hepburn, en 1959), pero Escondidos en Brujas ha sido el rodaje de mayor envergadura hasta la fecha.
“Disfrutamos de la buena disposición de la ciudad cada día”, recuerda Graham Broadbent, maravillado. “Éramos conscientes de ser embajadores del cine, así que todos nosotros, al contrario que los personajes, fuimos amables con todo el mundo”.
Ralph Fiennes dice, riendo: “El equipo se movía con mucha libertad, dado que en Brujas la mayoría de la gente va a pie. Los coches de producción eran los dueños de la ciudad”.
El director de fotografía Eigil Bryld también disfrutó de una gran libertad para rodar exteriores cámara en mano, dejando de lado composiciones más formales.
El diseñador de producción Michael Carlin dice: “A veces el rodaje parecía una redada perfectamente organizada. En general no tuvimos que tocar los decorados exteriores, pero el Ayuntamiento nos dejó colocar decoraciones de Navidad, árboles y luces a pesar de que la Navidad ya había pasado”.
Los numerosos decorados naturales darán la impresión al espectador de haber hecho una visita de dos horas a Brujas. Martin McDonagh dice: “Viendo esta película, no queda más remedio que aceptar a la ciudad como a otro personaje”.
Colin Farrell opina lo mismo que su personaje: “Brujas es de otro mundo; no se parece en nada a otros lugares. Personalmente, incluso me llegó a parecer opresiva”.
Martin McDonagh explica: “Nos permitieron rodar en casi todos los lugares que había escogido, por eso se ve tanta ciudad en la película. Excepto una iglesia, pudimos filmar dentro y fuera de todos los decorados incluidos en el guión. Eso demuestra lo increíble que es la gente de allí”.
Cuando se le pregunta cuál es su decorado favorito, el director habla de tres: “El hotel donde se hospedan los dos es el mismo hotel en el que me quedé la primera vez, mucho antes de saber que escribiría un guión acerca de la ciudad. Me encanta la plaza del mercado, donde filmamos gran parte de la acción. Y me gustó mucho rodar en los canales. Hubo una mañana preciosa, fría, brumosa, pero con el cielo azul. Nos dimos mucha prisa para rodar antes de que se levantara la niebla. Creo que aquel día conseguimos escenas muy bonitas”.
Al tener acceso a toda la ciudad, incluso las personas que conocen Brujas se sorprenderán con algunas tomas. Por ejemplo, el campanario con sus 83 metros de altura. Después de una ascensión de 366 escalones, una espléndida vista de la ciudad y del campo que la rodea espera al valiente que se ha atrevido a subir.
Los productores obtuvieron permiso para rodar dentro del museo Groeninge, donde Ray y Ken tienen una conversación acerca del purgatorio. En este museo pueden verse obras del Bosco, René Magritte, Jan van Eyck, entre otros. Los dos actores pudieron disfrutar visitando las salas entre toma y toma.
Graham Broadbent recalca: “En muy pocas ocasiones se consigue filmar en auténticas salas de museo. Fue necesario contratar pólizas de seguros draconianas para cubrir cualquier posible daño a la asombrosa colección del Groeninge”.
Otros decorados incluyen el “Lago del amor”, también conocido como Minnewater, que servía para unir Gantes y Brujas, y se ha convertido en un punto de encuentro romántico; la plaza Jan van Eyckplein, cerca del canal Spiegelrei; la estación de trenes de Brujas; el restaurante Cafedraal, donde Ray lleva a Chloë a cenar; el bar Diligente, donde Ken toma copas, y la Basílica de la Santa Sangre, cuya capilla contiene la famosa reliquia de la Santa Sangre, donde Ken hace cola para entrar. Fue el único sitio donde no se obtuvo el permiso para rodar en el interior.
La mayoría de los interiores, como la casa de Yuri, el contacto de Harry, y la de Chloë, se rodaron en Brujas.
El director y guionista espera que con Escondidos en Brujas, el público “disfrute de una historia divertida, sexy, peligrosa y, a la vez, triste, extraña y que hace pensar”.
Martin McDonagh tiene intención de volver a la ciudad, y añade, riendo: “Tengo muchas ganas de volver a Brujas, pero creo que será mejor ir antes de que la película se estrene allí. Luego, me matarán”.
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