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Probamos el esperado Frontlines: Fuel of War.
Gracias a THQ hemos tenido la oportunidad de probar “Frontlines: Fuel of War”, uno de los próximos FPS que llegarán a las tiendas en los próximos meses. No es la primera vez que hablamos sobre éste título, el cual lleva despertando interés desde hace tiempo entre los seguidores del género. Y no es para menos, puesto que cuenta con un atractivo planteamiento y un sistema de juego que, en caliente, deja un sabor de boca más que sabroso. Sus creadores son los componentes de Kaos Studios, anteriormente conocidos como Trauma Studios, y responsables de haber creado “Desert Combat”, el mod más exitoso del popular “Battlefield 1942”. En éste producto, el primero que llevan a cabo tras recibir la confianza de THQ, demuestran que en Digital Illusions CE se equivocaron al prescindir de su servicios, ya que aún tiene cuerda para mucho tiempo. “Frontlines: Fuel of War” llegará en febrero a PC, PS3 y Xbox 360. En ésta ocasión os hablaremos de la versión desarrollada para ordenadores.
Su historia se sitúa en el año 2024, cuando el mundo se encuentra sumergido en una crisis energética. Debido a la escasez de energía, las relaciones entre algunos países no han marchado demasiado bien, creándose alianzas estratégicas peligrosas. En definitiva, el juego presenta dos grandes alianzas. Una de ellas, la del Oeste, está formada por Estados Unidos y la Comunidad Europea. La otra, conocida como la alianza Red Star, está formada por Rusia y la República de China. Dado que la energía escasea cada vez más, la relación entre ambas alianzas llega a su punto más crítico, y es que nadie quiere quedarse sin la posibilidad de sobrevivir. Una serie de pequeñas batallas y cruzadas dan paso posteriormente a una gran guerra en la que nadie podrá quedarse quieto.
Jugando
Tras visualizar el episodio introductorio, donde se nos pone en situación a través de secuencias de vídeo, pasamos a la acción de manera instantánea. No hay tiempo para prácticas, ni para que nos acostumbremos a pulsar el gatillo en misiones sencillas y tranquilas. Comenzamos asaltando territorio enemigo junto a un grupo de compañeros que no se andan con chiquitas. Junto a ellos descubriremos la esencia fundamental del producto, basada en tomar objetivos, plantar cargas explosivas, y destrozar las armas o vehículos más poderosos de nuestros oponentes. El desarrollo es rápido y ameno, pero incorpora ciertos elementos estratégicos que nos permiten decidir el orden de nuestras acciones y la prioridad que les damos a cada una de ellas.
A las armas más tradicionales, como lanzagranadas, bazooka, rifle de asalto, o pistola, se unirán durante el juego todo tipo de herramientas de muerte de lo más espectacular. Si bien se parte de un concepto realista, dado que nos encontramos casi 20 años en el futuro, podemos apreciar algunos avances tecnológicos en éste campo. En éste apartado destacan los drones, pequeños sistemas informatizados de diversas características que deberemos utilizar en situaciones determinadas. El primero que usaremos será el UAV drone, que nos permitirá conseguir información, ver unidades enemigas a través de paredes, y destrozar las instalaciones de nuestros oponentes de manera inesperada. Lo controlaremos como si fuera un pequeño aeroplano, alterando la altura a la que volará y su velocidad. La primera vez que lo tengamos en las manos deberemos llevarlo por encima de las fronteras enemigas hasta la torre de control desde donde nos apuntan. Una vez llegado allí con sólo pulsar el botón izquierdo del ratón lo haremos explotar. Y con su destrucción también se producirá la de todos los ocupantes de la torre de control. Posteriormente aparecerán otros drones, algunos de ellos de tamaño mayor, como el drone de asalto o el mortar drone. Y no sólo eso, puesto que “Frontlines: Fuel of War” también dispone de vehículos más tradicionales. Por ejemplo, conduciremos camiones, tanques o helicópteros, todos ellos armados hasta los dientes para que nuestro progreso sea más sencillo. En total, el juego incluye más de 60 vehículos y armas, una cifra nada desdeñable.
Por si el modo principal fuera poco, “Frontlines: Fuel of War” incluirá el imprescindible modo multijugador online. La versión PC permitirá que hasta 64 jugadores se vean las caras a través de la red, algo que sin duda atraerá a quienes buscan participar en batallas multitudinarias. Esto, sumado a la propia espectacularidad del juego, garantiza mucha diversión.
A Nivel Técnico
Una vez más, la herramienta utilizada para la creación del juego es el Unreal Engine 3.0, garantía de calidad para éste género tan apreciado entre los usuarios de PC. Los requisitos son exigentes, pero la calidad gráfica que asegura, con total fluidez, merece la pena. Nos vamos a encontrar en decorados diseñados con todo lujo de detalles, llenos de elementos destruibles (cara a la versión final esperamos aún más interacción), y efectos gráficos a la última. Los personajes cuentan con un buen aspecto, destacando especialmente el diseño de vehículos y drones, todos ellos muy inspirados. En cuanto a la inteligencia artificial, sorprende el alto grado de realismo con el que atacan y se defienden nuestros oponentes. Si estamos tratando de eliminarlos desde la distancia con modo de francotirador, no pararán de moverse, evitando los disparos con habilidad. En distancias cercanas no atacarán como suicidas, y en más de una ocasión nos darán sorpresas grupos de soldados enemigos atacando en común.
El apartado sonoro cumple con los cánones del género, presentando canciones puramente ambientales y efectos de sonido contundentes para los disparos y explosiones.
Conclusión
Febrero se está preparando como un mes muy emocionante para los seguidores de los buenos FPS. El lanzamiento de “Frontlines: Fuel of War” garantizará que todos ellos tengan un nuevo divertimento con el que pasar horas y horas. No sólo es otro FPS bélico de calidad gráfica y jugable, sino que incorpora características personales muy interesantes, como el uso de los drones o la gran cantidad de vehículos y armas a disposición del jugador. Por no hablar de su prometedor modo multijugador, que también estará presente en consolas, aunque con menor máximo de jugadores simultáneos.
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