Y otra mañana más la misma niebla, una niebla densa que cubría toda la ría y avanzaba lentamente para devorar la costa poco a poco. Desde hacía años el sol sólo se podía apreciar como un pequeño disco blanco en el cielo, un recuerdo de la belleza que se había perdido años atrás. Lo que veía por la ventana no animaba nada a Seff, otro día más se levantaba sin esperanza ni ánimo para nada.
Un reunión ha de ser celebrada para decidir qué hay que hacer con el androide y las futuras acciones que han de ser llevadas a cabo contra el Imperio Galáctico.
A veces no hay que ir muy lejos para encontrar la aventura. ¿Quién sabe hasta cuándo te podría llevar el próximo cigarrillo? Relato de ciencia ficción.